Leonora Carrington Alquimia, Magia, Tarot y Misticismo


Mentes Maestras

Una artista nacida en Inglaterra, cuya vida dio mil giros, terminó en México y años después sigue siendo relevante tanto para el arte como para la sociedad. Hablamos de Leonora Carrington, cuyo cumpleaños festejamos en el 6 de abril y todo el mes.

Para celebrarla, queremos recordar un poco de su vida y el legado que nos dejó plasmado en forma de fantasías celtas y feminismo. Además te dejamos el dato de dónde puedes estar más cerca que nunca de su obra.

El arte de Leonora Carrington eran tan surrealista como su propio mundo: libre de convenciones sociales, libertad creativa al infinito y una forma muy particular de percibir la vida.

Cuando era adolescente tuvo que enfrentarse al patriarcado que dominaba en su familia, siendo la única mujer de tres hermanos. Consiguió hacerse un lugar en el arte a pesar de la oposición de su padre. Gracias a su madre, su abuela y su nana (entonces las únicas figuras femeninas en su vida) se sumergió en un mundo fantástico cuyos protagonistas eran míticos personajes llenos de misterio y magia. Esto sentó las bases de lo que más tarde sería su obra.

A los 15 años se separó de su familia para estudiar arte en Italia. Años más tarde, volvió a Inglaterra y continuó sus estudios en Londres. Durante este tiempo exploró diferentes expresiones, entre ellas el surrealismo que estaba en boga y se apegó a la influencia de otros artistas de la época. Si bien ya era considerada una mujer poco convencional para la época, lo fue aún más cuando se atrevió a declararse en contra del régimen de Vichy y contra el régimen nazi.

En esa época también surgió un amor loco y polémico, como sacado de cualquier telenovela que hayas visto. Su relación con el pintor Max Ernst (27 años mayor que ella y casado, por cierto) fue intensa y fugaz. Juntos se mudaron a París, se hicieron amigos de Picasso y André Breton, se unieron a un movimiento subterráneo de intelectuales antifascistas, y fueron felices por siemp… por un año.

Entonces, Ernst fue encarcelado por ser enemigo del régimen de Vichy. La separación le causó a Leonora una crisis nerviosa enorme que marcó su vida y su obra de por vida. Debido a eso, su familia la internó en un hospital psiquiátrico en España, después de lo cual huyó a Portugal. Ahí conoció a Renato Leduc, un escritor mexicano con quien a través de un matrimonio convenido (te dije, como de telenovela), se refugió en México.

En México pudo rodearse de personajes del movimiento surrealista que llegaron buscando alejarse de la guerra en Europa. Nada más y nada menos que Luis Buñuel, Remedios Varo, Sir Edward James y Alejandro Jodorowsky, fueron algunos (casual). Entonces tenía solo 25 años y un squad envidiable. Siempre se sintió atraída por la naturaleza y las criaturas míticas, por lo que además de amigos famosos y célebres, Leonora encontró en México una fuente de inspiración enorme.

Ícono feminista

Aunque aquí encontró la tranquilidad mental que necesitaba, su alma rebelde hizo que siguiera involucrada en movimientos sociales. Siempre mantuvo una postura contra la represión, incluso en el ’68.

Uno de los mayores intereses de Leonora fue plasmar la imagen del poder femenino. En los 70 se unió al movimiento feminista de México y pintó el cartel Mujeres Conciencia, el cual dejó más que clara su postura promujer.

Mujeres Conciencia está lleno de símbolos ligados al mito religioso de la expulsión del paraíso de Adán y Eva, pero no aparece ningún Adán. En su lugar, aparecen dos mujeres intercambiando los frutos del árbol del conocimiento.

En más de una oportunidad habló acerca de las dificultades y obstáculos que se presentan a las mujeres. Desde joven se enfrentó a la desigualdad con los hombres. Esto, lejos de detenerla, alimentó su corazón inconforme y subversivo. Se rebeló incluso ante el movimiento surrealista, el cual contenía actores con una perspectiva limitada hacia el poder de las mujeres.

Su obra y su magia

No es difícil darse cuenta de la constante que representan los sucesos mágicos y personajes místicos en su obra. Diosas, símbolos de muerte y nacimiento, las fases de la luna, criaturas mitológicas, mundos fantásticos, astrología, microcosmos y macrocosmos… Así de palpable es la influencia de la fascinante cultura maya, las mitologías paganas de Europa y las historias celtas que su madre le contaba.

De todo ese bagaje surgió ese mundo mágico y maravilloso que ahora podemos disfrutar en sus cuadros y esculturas.

Descubre el legado de Leonora Carrington en México

Para ella, México fue un lugar tan importante, como ahora lo es ella para México. Nos dejó un gran legado plasmado en lienzos, papel y bronce. Su arte lo podemos encontrar en diversas ciudades del país y en varios museos.

Además de pintura, estando en nuestro país exploró otras disciplinas artísticas como la escultura, la ilustración y la literatura. Escribió algunos libros, entre ellos uno infantil y obras de teatro. Gran parte de sus obras siguen en México, como su pintura del Diablo rojo en la vieja casa de Sir Edward James en Xilitla, San Luis Potosí.

También el mural El mundo mágico de los mayas, en el área dedicada a Chiapas en el Museo Nacional de Antropología en la Ciudad de México.

 

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